Ideas teatreras: El amor de las luciérnagas

de Alejandro Ricaño

Click aquí: Cartelera completa

El amor de las luciérnagas es a todas luces una obra inscrita en el realismo mágico con sus retrospectivas, la génesis de la identidad, la búsqueda por una vida sencilla, y claro, idilio; pero mucho más profunda de lo que aparenta. El encuentro de María con su doble mejorado y aumentado (fuerte reminiscencia a La double vie de Véronique) va más allá de un simple embrollo: ¿Cómo nos enfrentamos al Ideal del Yo? ¿Cómo competir con lo mejor de nosotros? En el caso de María, éste rompe las fronteras de su mente a través de la máquina de escribir embrujada, ha escapado y toma control de su vida. Todos quieren más a su doble y se muestran más felices a su paso, es la perfecta hija o novia. Ante este panorama ¿qué vida queda cuando tu lugar está tomado e incluso superado?

Todos nosotros nos encontramos constantemente ante éstas interrogantes, nuestras propias exigencias de lo que podríamos y lo que deberíamos ser. El viaje de María, mientras su doble se encarga de su vida por ella, la da la oportunidad única de cuestionarse (y cuestionarnos) ¿Que queremos ser? ¿Qué queremos para nuestra vida? Si bien las exigencias de la vida nos han moldeado un camino a seguir, cuando este camino no puede recorrerse (o ya ha sido recorrido) brinda la maravillosa pero atemorizarte oportunidad de elegir un camino propio.

¿Qué nos detiene de elegir un camino para nosotros? La obra parece proponernos que el miedo proviene de los finales, de la intermitencia de la felicidad como la luz de las luciérnagas. Las exigencias no terminan, el camino continúa, no hay saciedad. Elegir un camino es también conocer su final, tomar la vida es aceptar la muerte. El dolor de la pérdida detiene incluso el primer paso pero María toma una decisión: “Vale la pena este momento de felicidad, aunque todo vuelva a estar jodido, llegará el final, pero lo vale todo porque sé que la luz volverá a brillar, como las luciérnagas”

Una obra por demás recomendable para pensar en las oportunidades perdidas, la vida no vivida, el miedo paralizante y las exigencias insaciables. La travesía de María es el viaje entre el paso seguro y estéril o el andar de intermitencias: de sufrimiento y plenitud.

Visita los teatros de tu ciudad y Santo Remedio para el aburrimiento.

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